Ave Cesar….
Juan José Cruz Zavala.
Hemos dicho que en la historia de los pueblos encontramos la razón de su existencia, su cultura y su identidad. Las sociedades interactúan dentro de un espacio y determinan sus raíces culturales y el carácter de estos conglomerados. Que son influenciados por sus costumbres, su religión y otros factores que hacen que aquellos prevalezcan y trasciendan en el tiempo.
La historia de los pueblos americanos se encuentra íntimamente ligada a la conquista española pero también a las profundas raíces indígenas de allí que Bolívar concibió a toda la América como un solo pueblo idea concebida antes de este sueño bolivariano por Morelos y Pavón.
La conquista hecha por la corona española fue a base de la espada y la cruz con sangre fundada en el temor que propagaron los conquistadores convenientemente, aunque los misioneros con otra perspectiva, como Bartolomé de las Casas, Vasco de Quiroga, Fray Diego Duran y otros que marcaron un hito en la evolución de los pueblos americanos ya hemos dicho inclusive, que estos sentimientos religiosos sirvieron de mucho a Hidalgo para levantarse en armas y que decir del cura de Carácuaro que continuo la insurrección con dieciocho indios del pueblo de Nocupetaro que después serian base del ejercito de Morelos.
Este sentimiento religioso lo vemos en nuestras festividades en donde se funden las creencias indígenas con los sentimientos del catolicismo por ejemplo, recordando a Diego Duran explica que debemos tener cuidado con las creencias indígenas pues hábilmente estos las mezclaron con el sentimiento cristiano. Por ejemplo en Tlalpujahua en las festividades de su Cristo se puede apreciar en la parte anterior de la cruz el escudo humeante de Tezcatlipoca que hace ver que el indígena aunque no lo recuerda, sigue adorando a los dioses del Anáhuac sin contar a Tonatzin o a Kukulcán o sea al gemelo luminoso, a la serpiente emplumada Quetzalcóatl que viene a ser en su sentido esotérico el hermano brillante herencia etimológica de la palabra cuate que viene de serpiente que quiere decir Coatl. Mencionando que en Europa a los mexicanos nos conocen como cuates.
En cada festividad se tienen tintes de paganismo pero también de profunda religiosidad. Sentimiento que ha sido capitalizado por historiadores, antropólogos y mercaderes manipuladores de estas condiciones.
Se habla de cómo explotar esta condición con el turismo religioso lo que no ha sido posible pese a que han hecho esfuerzos para dignificarlas por parte del centro de Investigaciones Humanísticas de la Universidad de Guanajuato. En Salvatierra en festividades como en la comunidad de La Quemada que se festeja al Niño de las Maravilla no ha sido posible encausar estas fiestas por el rumbo adecuado y otra próxima, la del Barrio de San Juan celebrándose al Señor del Buen Temporal y sin contar con las iglesias que se encuentran llenas de túneles, leyendas y tradiciones. Esperamos en los umbrales de este siglo alguien con pasta de líder, tenga capacidad para enfrentar estos retos y desarrollar el lucrativo negocio del turismo religioso. Gracias por leer.
